domingo, 2 de diciembre de 2018
ORGULLO DE CIUDAD LECTORA
"Andamos todos por ahí como feriantes: ‘Compren este libro’; pero a A
Coruña todos queremos venir porque sabemos que hay lectores". Decía esto Rosa Montero el otro día en mi ciudad en un acto literario, un encuentro con escritores y público en una sala abarrotada que los escuchaba y aplaudía, con el respeto y la admiración final de unos cuantos de esos lectores confesado ante la propia escritora para que le firmase un libro comprado o le escuchase un halago. Me complace que Montero asocie mi ciudad al gusto y la buena costumbre de la lectura, algo que semanas atrás admitía también, con palabras parecidas, Eduardo Mendoza. En un periódico leo además que nuestra ciudad tiene en la actualidad 21 clubes de lectura y 92.000 socios en sus bibliotecas públicas. La fuerza de todos, adscritos a cualquier género o a cualquier debilidad literaria, atados a un libro cada día en las horas vivas y en las horas muertas, hace fuerte a cada uno de nosotros, a cada lector.
jueves, 22 de noviembre de 2018
DESCUBRIR A CARTARESCU
Cuando repito con un autor que me gusta, aunque disfrute mucho de nuevo de su obra, de algún modo siento que me estoy perdiendo conocer la obra de otro que aún no he probado y merece tanto la pena. La lista es larga, pero conviene ser selectivos y apuntar bien o acertar con los descartes, porque ya sabemos que la vida es demasiado corta para descubrir a tantos autores. A Mircea Cartarescu le tenía ganas, y nunca había leído a un autor rumano, muy reconocido y admirado él, que, en este caso, trabaja la poesía, el ensayo, la novela y los relatos. He empezado quizá con la obra adecuada, una colección de veinte textos agrupados en el libro de precioso nombre El ojo castaño de nuestro amor, que publica en España la editorial Impedimenta, muy esmerada en cuidar bien a Cartarescu. Reflexiones, recuerdos, añoranzas y recreaciones se abren al mundo interior del autor y al entorno poético que lo envuelve y se pasean por el íntimo apego hacia las cosas, los detalles, los años robados de un país miserable y deprimente, la historia perdida y la imperiosa necesidad de escribir.
Yo creo que el logro de un libro está en esos momentos de resplandor extraordinario más allá de los cuales adivinas el espectáculo de una mente verdadera, de un hombre verdadero, de una inteligencia inagotable.
Ser poeta, en Rumanía y en otras partes, significa ser capaz de ver la belleza allí donde nadie más la ve.
La normalidad, que para algunos nace por sí misma, es para nosotros [los rumanos] un milagro celestial. Resulta increíble todo lo que tenemos que luchar para conseguir un poco de normalidad.
Recordé que todos tenemos una isla sumergida en las profundidades de la mente y que la buscamos desesperados, como el diamante fundido de nuestro ser. Que nosotros mismos, y nuestro mundo, estamos profundamente hundidos en las aguas del tiempo y la memoria universales.
Yo creo que el logro de un libro está en esos momentos de resplandor extraordinario más allá de los cuales adivinas el espectáculo de una mente verdadera, de un hombre verdadero, de una inteligencia inagotable.
Ser poeta, en Rumanía y en otras partes, significa ser capaz de ver la belleza allí donde nadie más la ve.
La normalidad, que para algunos nace por sí misma, es para nosotros [los rumanos] un milagro celestial. Resulta increíble todo lo que tenemos que luchar para conseguir un poco de normalidad.
Recordé que todos tenemos una isla sumergida en las profundidades de la mente y que la buscamos desesperados, como el diamante fundido de nuestro ser. Que nosotros mismos, y nuestro mundo, estamos profundamente hundidos en las aguas del tiempo y la memoria universales.
martes, 13 de noviembre de 2018
EN LAS ENTRAÑAS DE LA MISERIA HUMANA: WALLRAFF Y MAAS
La investigación periodística y el reportaje en profundidad son géneros informativos que encuentran en la novela un vehículo para ganar dimensión y propagar su alcance. El periodismo, en primera o tercera persona, se funde con la literatura (Mailer, Capote, Carrere, Talese, cuatro autores que, sin mucho pensar, me vienen a la mente) para producir en muchas ocasiones ejemplares obras de divulgación y reflexión. Este año he leído algunas. Me quedo con dos de las que más me impactaron. Por haber cavado hacia el fondo de la miseria y villanía de los hombres y retratar la supervivencia de la decencia en un mundo de cloacas.
Cabeza de turco es la conversión del periodista alemán Günter Wallraff en el turco Ali. Durante unos años, en la década de los ochenta, se transformó, con peluca, lentillas y adelgazamiento, en un inmigrante para trabajar en los peores trabajos posibles que entonces (y ahora) Alemania ofrecía a los de su condición y procedencia. Explotado, humillado, ignorado y mal pagado, el autor/intérprete relató la hipocresía social, política, cultural y religiosa de la que fue víctima solo por ser quién era (quien en realidad no era). El escalofriante testimonio desnuda la maldad desalmada de quienes ostentan el poder y el capital.
El periodista y autor Peter Maas es el biógrafo de Frank Serpico, el policía honrado que se vio introducido en un cuerpo policial deshonrado y corrupto en Nueva York entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. Serpico, a quien dio vida en el cine Al Pacino en una magnífico film de Sidney Lumet, detalló a Maas las prácticas indecentes de sus compañeros a lo largo de los años, con las que se ganó un rechazo y enemistad que casi acaban con su vida antes de retirarse y refugiarse en el anonimato. Un elemento extraño de honor y corrección en un mundo sucio que hoy aún no ha limpiado sus manchas.
Cabeza de turco es la conversión del periodista alemán Günter Wallraff en el turco Ali. Durante unos años, en la década de los ochenta, se transformó, con peluca, lentillas y adelgazamiento, en un inmigrante para trabajar en los peores trabajos posibles que entonces (y ahora) Alemania ofrecía a los de su condición y procedencia. Explotado, humillado, ignorado y mal pagado, el autor/intérprete relató la hipocresía social, política, cultural y religiosa de la que fue víctima solo por ser quién era (quien en realidad no era). El escalofriante testimonio desnuda la maldad desalmada de quienes ostentan el poder y el capital.
El periodista y autor Peter Maas es el biógrafo de Frank Serpico, el policía honrado que se vio introducido en un cuerpo policial deshonrado y corrupto en Nueva York entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. Serpico, a quien dio vida en el cine Al Pacino en una magnífico film de Sidney Lumet, detalló a Maas las prácticas indecentes de sus compañeros a lo largo de los años, con las que se ganó un rechazo y enemistad que casi acaban con su vida antes de retirarse y refugiarse en el anonimato. Un elemento extraño de honor y corrección en un mundo sucio que hoy aún no ha limpiado sus manchas.
domingo, 28 de octubre de 2018
PROHIBIDO ENTRAR
Inocente de mí. La verdadera belleza de los libros está en ellos, no en quien los guarda ni en las paredes que los protegen.
Cada vez que he ido a Oporto he paseado por diferentes calles sin siquiera tropezarme de casualidad con la librería Lello, una de las más hermosas del mundo, dicen. Esta vez sí tenía ganas de entrar, pasear por el interior y llevarme algún libro, aún sabiendo que el lugar se ha convertido en una atracción turística más de la ciudad, creciente además, hasta el punto que desde hace unos años la tienda cobra por entrar y descuenta luego el precio de la entrada del valor de la adquisición. Llegué temprano a su entrada, apenas una hora después de abrir, y me encontré ya con una larga cola de gente para acceder a la librería, y otra larga cola para comprar la entrada en las taquillas, situadas a la vuelta de la calle. Y jóvenes que se hacían fotos junto a imágenes de Harry Potter porque de la saga de películas se rodaron escenas en esta librería. Y libretas, bolígrafos, fotos, imanes, bolsos, carteras, tazas y todo tipo de souvenirs sobre la tienda. Y las mesas de una cafetería frente a las taquillas. Y desde fuera vi gente apretada en el interior pequeño de la librería, más preocupada de hacer fotos con sus móviles que de buscar o perderse en las estanterías. Y dije basta, me salgo de la cola, espantado con el mercantilismo zafio y global que ha conquistado este templo de la cultura y el saber.
Ya me compraré una precioso libro en una librería no tan preciosa de mi ciudad donde pueda pasear con tranquilidad entre los libros y sentirme verdaderamente solo.
Cada vez que he ido a Oporto he paseado por diferentes calles sin siquiera tropezarme de casualidad con la librería Lello, una de las más hermosas del mundo, dicen. Esta vez sí tenía ganas de entrar, pasear por el interior y llevarme algún libro, aún sabiendo que el lugar se ha convertido en una atracción turística más de la ciudad, creciente además, hasta el punto que desde hace unos años la tienda cobra por entrar y descuenta luego el precio de la entrada del valor de la adquisición. Llegué temprano a su entrada, apenas una hora después de abrir, y me encontré ya con una larga cola de gente para acceder a la librería, y otra larga cola para comprar la entrada en las taquillas, situadas a la vuelta de la calle. Y jóvenes que se hacían fotos junto a imágenes de Harry Potter porque de la saga de películas se rodaron escenas en esta librería. Y libretas, bolígrafos, fotos, imanes, bolsos, carteras, tazas y todo tipo de souvenirs sobre la tienda. Y las mesas de una cafetería frente a las taquillas. Y desde fuera vi gente apretada en el interior pequeño de la librería, más preocupada de hacer fotos con sus móviles que de buscar o perderse en las estanterías. Y dije basta, me salgo de la cola, espantado con el mercantilismo zafio y global que ha conquistado este templo de la cultura y el saber.
Ya me compraré una precioso libro en una librería no tan preciosa de mi ciudad donde pueda pasear con tranquilidad entre los libros y sentirme verdaderamente solo.
martes, 9 de octubre de 2018
JAZZ GIOIA
Hace unos
cuantos años un buen amigo con el que compartía charlas sobre música y cine (y
salpicaduras de aborrecible fútbol) me recomendó leer a Ted Gioia. Él era (y
es) más aficionado al jazz que yo y por entonces yo empezaba a mostrar un interés
constante por explorar diversos caminos de esta fascinante música. El consejo
que me dio fue dedicarle una lectura a Historia del jazz, un grueso volumen que
no tardé en comprar y leer y, que me reveló con meridiana claridad y preciso
vocabulario no pocas claves para atender e intentar comprender los no siempre
fáciles misterios que plantea el jazz. Gioia, su autor, es un respetado y
prestigioso crítico e historiador de jazz, además de músico, y su criterio a la
hora de evaluar a autores, sus discos y composiciones, estilos o periodos del
jazz no merece dudas o discusión alguna. Sus juicios, además de bien
fundamentados, se ajustan a un equilibrio en el que nunca colisionan el crítico
riguroso y el apasionado cerebral, los terrenos tantas veces discrepantes de lo
objetivo y lo subjetivo.
A Gioia he
vuelto ahora para refrescar mis incursiones frecuentes en el jazz con un
volumen más delgado y sencillo, Cómo escuchar jazz, un libro que hace gala de
las mismas virtudes que su extensa profundización histórica. Parece un texto
escrito de memoria, sin apenas consultas para dar orientaciones clarificadoras
sobre el origen de esta música, su relación con otras corrientes, su lógica
evolución y los nombres fundamentales que la engrandecen. Es una obrita
ejemplar para principiantes y seguidores poco rigurosos, pero también para
quien desea ahondar más en esta música que cada vez le va gustando más.
viernes, 21 de septiembre de 2018
LEER O NO LEER A LEMAITRE
Esto nunca me había pasado: interrumpir por unos días, por unas semanas, la lectura de un libro que me está gustando, que me tiene agarrado por sus páginas y no me suelta, y que al mismo tiempo provoca en mí repulsión por lo que cuenta, por la inhumana estrategia con que su autor me tiene encadenado a su historia. Pues sí, por unos días y dos lecturas intermedias he tenido que abrir un paréntesis en Vestido de novia, novela negra de Pierre Lemaitre al margen de su brutal saga policial con el comisario Verhoeven como protagonista.
No es la primera vez que creo que Lemaitre no está bien de la cabeza. Me atrevo a pensar que en el pasado le hicieron sufrir demasiado y tuvo que dejar atrás duros traumas de angustia y dolor para que en sus obras se ensañe con sus protagonistas hasta límites insoportables. Hasta esos extremos creo que llega uno de los personajes centrales de esta novela con el otro. Llegados a un momento de inevitable fatalismo argumental, en el umbral de un desenlace que se avista todavía más cruel de lo que hasta ahora hemos leído, he tenido que cerrar el libro y darme un respiro.
Días después, retomado Lemaitre, Vestido de novia se convierte en un macabro juego de locuras y obsesiones que aplastan la realidad y diluyen la razón. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano para culminar una venganza? ¿Hasta cuándo puede resistir para agarrarse a la vida? Un mal trago delicioso.
No es la primera vez que creo que Lemaitre no está bien de la cabeza. Me atrevo a pensar que en el pasado le hicieron sufrir demasiado y tuvo que dejar atrás duros traumas de angustia y dolor para que en sus obras se ensañe con sus protagonistas hasta límites insoportables. Hasta esos extremos creo que llega uno de los personajes centrales de esta novela con el otro. Llegados a un momento de inevitable fatalismo argumental, en el umbral de un desenlace que se avista todavía más cruel de lo que hasta ahora hemos leído, he tenido que cerrar el libro y darme un respiro.
Días después, retomado Lemaitre, Vestido de novia se convierte en un macabro juego de locuras y obsesiones que aplastan la realidad y diluyen la razón. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano para culminar una venganza? ¿Hasta cuándo puede resistir para agarrarse a la vida? Un mal trago delicioso.
jueves, 30 de agosto de 2018
LOS STONES ENTRE LAS LECTURAS DE AGOSTO
Vacaciones. Lecturas evasivas, relajación y rapidez, nada que haga pensar de más. Un poco de misterio para almas a la deriva con la carga de sus fantasmas en la lluviosa Irlanda herida por el veneno inconfesable de la iglesia católica. También en Dublín, mujeres de fachada dura y cimientos frágiles se buscan a sí mismas entre romances absurdos y frustrantes encuentros. Prescindible la intriga, lamentables las conversaciones entre amigas. Me escapo unos días a los Rolling Stones, a un pequeño tomo editado por Blume que indaga en las historias que guardan sus canciones, hasta el álbum Black and Blue. Poco más debo saber que ya no sepa sobre lo que otros libros (y sobre todo los discos) me han enseñado de los Stones. Pero vuelvo a ellos de la mano de Steve Appleford para que me absorban en sus remolinos de riffs, en barnices de lujuria, en renglones de locura musical y estrofas de expresión pasional. Con la banda más grande del planeta, Rock N Roll is what I like it!
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